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200 años de lucha de clases...
Construyendo la táctica mls

Este año del centenario y bicentenario de lucha de clases, para la oligarquía es de celebración y mistificación que justifique su dominación, presentándose como los herederos de los héroes; para el proletariado y las masas populares, se presenta como el más claro escenario en relación a los protagonistas del cambio social y de sus enemigos, los conservadores del mismo. Las clases en pugna, nítidamente presentadas: el proletariado y la burguesía, definen los campos, cada vez con mayor claridad, e integran a la vez a los amplios sectores del pueblo, que se definen en las dos posiciones que representan lo nuevo y lo viejo. Y más allá de eso, representan la supervivencia y desarrollo de la clase obrera, los campesinos pobres y las amplias masas populares que pueden ver resueltas sus necesidades; frente a la oligarquía financiera, a su régimen y el sistema en su conjunto que condena al hambre y la miseria a la mayoría aplastante del país.

En este contexto de latente ruptura con el régimen y de antesala en la ruptura con el sistema capitalista, los 200 años de lucha de clases que es a final de cuentas lo que puede significar el centenario y bicentenario, se abordan con mayor conciencia de las perspectivas que podemos alcanzar en los combates venideros por la libertad, la justicia y la democracia más plena: el socialismo y comunismo científico.

La parafernalia tradicional y el acostumbrado uso de las fechas que el gobierno acostumbra, se viene enfrentando hoy en día con una amplia participación de las masas en creciente resistencia a los proyectos de la oligarquía y los monopolios; los opositores a las presas, las minas, los aeropuertos, las privatizaciones y los recortes presupuestales van sumando al contingente de ruptura y no de reformas; además, el protagonismo que la clase obrera estratégica del país –encarnado en los electricistas y mineros–, ha demostrado en las calles y centros de trabajo que representa una perspectiva de lucha cualitativamente superior respecto a años anteriores, incluso de décadas atrás.

Los relatos de la historia oficial son no sólo insuficientes para darle dirección desde su perspectiva a las celebraciones que legitimen el régimen, son enfrentadas en cada una de sus manifestaciones por sectores tan amplios del pueblo que van desde la academia hasta las masas sencillas que ven en la celebración oficial una forma más de derroche e insultos a su depauperada situación.

A 200 años del inicio de la Revolución de Independencia frente al colonialismo español y a 100 años del llamamiento a la lucha armada organizada para derrocar la dictadura porfirista; ahora es por la revolución proletaria.

Esto lo decimos no como consigna, sino como tarea de los demócratas, los revolucionarios, los socialistas, comunistas y de toda persona honesta que no está dispuesta a transigir con el sistema de opresión y explotación.

En la visión oficial-oligárquica de los centenarios, los protagonistas son personajes aislados, ídolos que emprendieron –casi en el vacio– acontecimientos que ahora fundamentan al Estado burgués vigente. Por otra parte, las críticas a la versión oficial que los medios de comunicación de los monopolios difunden se centran en la desmitificación y “humanización”, reduciéndolos a personajes oportunistas, a sujetos que “tan humanos como cualquiera” se convirtieron en héroes víctimas de hechos que no comprendieron nunca. En esta visión se equiparan defensores y académicos “críticos” que por igual ignoran el papel de las masas como sujeto de la historia.

En ninguna de las visiones que se promueven las masas ocupan algún papel, la visión elitista aristocrática, donde la muchedumbre es arrastrada a realizar acciones incomprensibles y sólo tratando de satisfacer sus instintos de venganza, pasando la mayoría de las veces por el daño a inocentes de quienes se puede explicar su criminal comportamiento en traumas de años atrás o en su deseo por sobresalir. Absolutamente nada se dice del papel de las verdaderas hacedoras de la historia: las clases sociales en lucha.

Quienes llevaron a cabo los procesos revolucionarios contra la dominación colonial y el porfirismo – los oprimidos y explotados- son mencionados, acaso, presentados como fuerzas salvajes: la bola, la muchedumbre, sedientas de sangre y sin la menor idea de por qué se rebelaban, no pudiendo ver más allá del saqueo y el vandalismo.

Para nosotros los comunistas, en las perspectivas de análisis de la Revolución de Independencia está la participación activa de las masas, que hartas de su condición de miseria, hambre y esclavitud, en una de sus muchas insurrecciones, lograron sacudirse el yugo del colonialismo español. El éxito de la insurrección de Independencia se debió a la situación internacional por la que pasaba la metrópoli invadida por las tropas napoleónicas, lo que hacía que los de arriba en la Nueva España no pudieran mantener el dominio como lo venían haciendo, sumado a la insoportable situación de los de abajo.

Es claro que las revoluciones en el país han seguido una ruta muy diferente a la que presenta el calderonismo; destacar que las protagonistas de la historia son las masas populares, quienes guiadas por jefes claros que encarnan sus aspiraciones, han logrado concluir etapas de avanzada en el desarrollo del país. Es evidente asimismo, que asumieron las formas de lucha necesarias para sacar adelante el proyecto emancipatorio llegando a la violencia revolucionaria de masas.

A 200 años de distancia, la necesidad de sacudirse el nuevo yugo, ahora de la oligarquía financiera, se convierte en la tarea que está a la orden del día. El protagonista de este nuevo episodio de la lucha de clases es el proletariado y los campesinos pobres, con su Estado Mayor de combate, el Partido Comunista (marxista-leninista) y los referentes de acumulación revolucionaria de fuerzas: el Frente Único, expresados en el Movimiento por la Soberanía, el Diálogo Nacional, el Congreso Social, la Asamblea Nacional de Resistencia Proletaria y Popular, etc.

 


 

Desde Guerrero

Coyuntura electoral

 

En la pasada entrega, se anotaban algunos comentarios sobre el proceso electoral, a propósito de la renovación del poder ejecutivo en la entidad. Decíamos que la contienda se desarrollaría entre dos contrincantes principalmente. En efecto, para oponerse a la tendencia ascendente que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) ha presentado en las pasadas dos últimas elecciones, es necesario que el Partido de la Revolución Democrática (PRD) supere su división interna y asegure que la Coalición Diálogos para la Reconstrucción de México (DIA), acuerde sus criterios de participación conjunta a fin de seguir manteniendo, aunque sea formalmente, la administración estatal, que corre el riesgo de perder, de no lograr dichos acuerdos.

Con la designación por parte de los jerarcas priístas de la candidatura a la gubernatura de Manuel Añorve Baños, Presidente Municipal de Acapulco, con licencia, se ha abierto sin embargo la posibilidad de una fractura al interior de este grupo de poder, que por tantos años ha mantenido el control económico y político en el estado; la actual gestión de Zeferino Torreblanca Galindo, a pesar de haberse establecido a través del triunfo electoral del PRD, no escapa de este control que se evidencia por el carácter de su política represiva a toda manifestación de descontento y organización de los trabajadores y de campesinos e indígenas pobres de la entidad, así como en la aplicación del presupuesto contrario al interés social, priorizando la supuesta eficiencia y rentabilidad empresarial en la aplicación del mismo. Incongruencia grotesca en un estado sumido históricamente en la miseria y con graves carencias en cuanto a oportunidades de trabajo y estudio.

Dada la eminente escisión del grupo caciquil emergente, encabezado por el ex gobernador, Ángel Aguirre Rivero, que hasta hoy ha mantenido en suspenso su posible salida del PRI, la dirigencia nacional del DIA, pero en particular la dirigencia del PRD, ha establecido acuerdos para que Aguirre Rivero encabece esta coalición, para según ellos “profundizar la democracia”. Democracia que, a la vista de las condiciones en el estado, es ajena al pueblo y a los trabajadores, pero que, seguramente, ha beneficiado a la clase política de la que forman parte también los dirigentes perredistas locales, lo cual justifica el apoyo que estos últimos han manifestado para que sea el ex gobernador quien encabece la coalición anti PRI.

La concreción de este acuerdo, es decir, de consumarse la imposición de Aguirre Rivero en la coalición, evidenciaría aún más la descomposición y el descrédito del PRD como opción organizativa para el pueblo y los trabajadores. Profundizará su evidente crisis orgánica y política. Dada la trayectoria política de Aguirre Rivero, que formado en las filas y gobiernos del PRI, cubrió el interinato en el gobierno del estado de 1996 a 1999, por la renuncia de Rubén Figueroa Alcocer ante los hechos sangrientos de 17 campesinos asesinados en al vado de Aguas Blancas, en el Municipio de Coyuca de Benítez, el 28 de julio de 1995; que continuó con la represión de la lucha social y profundizó la militarización en el estado; durante su período se perpetró la masacre de El Charco, en el Municipio de Ayutla de los Libres, Guerrero, el 11 de junio de 1996.

Se dice que ante el vacío de poder político, a la salida de Rubén Figueroa, Aguirre Rivero inició la consolidación de su cacicazgo, principalmente en la Costa Chica del estado. Hemos de mencionar, adicionalmente, que en este mismo período fue secuestrado y desaparecido nuestro camarada Profr. Gregorio Alfonso Alvarado López, la tarde del 26 de septiembre de 1996.

La elección de gobernador, a celebrarse el domingo 30 de enero próximo, para algunos observadores presentó hechos definitorios mucho antes de los tiempos oficiales. El 20 de agosto del año pasado fue ultimado Armando Chavarría Barrera, en ese momento Presidente del Congreso del Estado y el más fuerte aspirante a encabezar al PRD en la contienda electoral. Hoy, los intereses en juego, buscarán reacomodo, como ha sucedido siempre, de espaldas a las necesidades de los trabajadores y pueblo de Guerrero, que son los que en definitiva deberían sancionar y legitimar a los gobiernos que hoy se imponen mediante el juego y manipulación de las elecciones.

La necesidad de un gobierno de obreros y campesinos pobres, se impone en estos días con mayor fuerza. Un gobierno que impulse la más amplia democracia y participación política desde las comunidades y centros de trabajo, desde los lugares donde se produce la riqueza y se mantiene en pie la economía del país, de cuyos beneficios se apropian los monopolios y capitalistas. Caminar en la ruta del Congreso Social por un Nuevo Constituyente a celebrarse en la ciudad de México los días 19, 20 y 21 de noviembre, trabajando por la edición del Congreso Social en el estado de Guerrero, han de ser los elementos que definan el comportamiento de las fuerzas progresistas en estas tierras.


 

DEL XXIX CONGRESO GENERAL ORDINARIO DEL STUNAM

Por una salida democrática a la crisis, desde la perspectiva de los trabajadores

RESOLUTIVOS

 

La política económica impulsada por el gobierno de Felipe Calderón apunta al fortalecimiento de la acumulación de capital, vía la profundización de las reformas estructurales y un rediseño del sector público consistente en transferir la mayoría de los instrumentos de la acción pública al libre juego de las fuerzas del mercado, sin crear los mecanismos para regular el tránsito del proteccionismo a la globalización, lo que incrementa la vulnerabilidad y dependencia económica de nuestro país.

México se encuentra entre los primeros lugares de desigualdad en el ingreso, agudizándose la extrema pobreza y quedando, por tanto, a la zaga de los países de la OCDE. Desde una perspectiva neoliberal se trata de aprovechar la crisis para profundizar las reformas económicas estructurales del mercado laboral, de los sistemas de pensiones y jubilaciones y de los servicios públicos; es decir, la contracción del mercado interno y la disminución de los derechos laborales individuales y colectivos.

El paquete de contrarreformas -energética, laboral y de la seguridad social-, que el gobierno panista ha presentado bajo el disfraz de impulso a la competitividad y la productividad, pretende encubrir la participación de la iniciativa privada por la vía de contratos de servicios y licitaciones a modo, como las del espacio radioeléctrico, así como la disminución de los costos laborales a través de conculcar los derechos y prestaciones de los trabajadores, cuyo objetivo es la obtención de una mayor tasa de ganancia al gran capital y a sus empresas.

La jurisprudencia emitida para reducir el tope de 25 a 10 SM a las pensiones, jubilaciones, seguros de invalidez, vejez, cesantía en edad avanzada y muerte, realizada en sesión privada y adoptada en condiciones de opacidad y discrecionalidad, significa la legalización de un despojo a los trabajadores y la anulación del derecho a una jubilación digna, profundiza la precarización de las condiciones laborales y del bienestar social y contribuye a profundizar la desconfianza y el descrédito en las instituciones de procuración de justicia. La Suprema Corte de Justicia de la Nación se ha convertido en una instancia legalizadora y legitimadora de atropellos y en una fuente de perjuicios a los intereses de los trabajadores y demás sectores de la población.

Por otra parte, ante el fracaso de la estrategia militar para combatir el narcotráfico y el crimen organizado, queda de manifiesto la incompetencia del gobierno para cumplir con la más elemental de sus funciones: brindar seguridad a los ciudadanos. A cambio, recurre a la coartada de los llamados a la Unidad Nacional, que no son más que proclamas demagógicas en torno a supuestas propuestas de Estado, mediante el diálogo nacional, excluyendo a los ciudadanos todo con tal de mantener el mismo régimen político.

La inseguridad, es también consecuencia de la crisis económica y el desempleo en el campo y la ciudad, que orilla a miles de personas a involucrarse en actividades delictivas. Es también resultado de la corrupción e impunidad que permea las estructuras de poder existentes, dejando a los ciudadanos en un estado de indefensión. La seguridad humana consiste en garantizar al pueblo derechos económicos, sociales, culturales y medioambientales, es por lo tanto un asunto de desarrollo social. La violencia no se combate con estrategias militares, sino con una política económica y social encaminada a la creación de una sociedad equitativa, justa y solidaria.

También hay que destacar el clima de polarización y degradación política que rodeó las recientes elecciones y el bochornoso espectáculo de las campañas sucias. Al uso y dispendio del erario para fines proselitistas, los programas para inducir el voto ciudadano, el desvío de recursos públicos para someter y manipular a los medios locales, el espionaje telefónico y la intimidación judicial, el asesinato de periodistas, de funcionarios de gobierno y de candidatos a cargos de elección popular. Estos hechos son reveladores de la acción de grupos que, al amparo de la incapacidad y debilidad gubernamental, buscan imponer sus condiciones a la sociedad recurriendo, incluso, al chantaje y la violencia de corte terrorista.

En México hay una sensación de frustración e incertidumbre. Es evidente que la carencia de autoridad, la corrupción y la impunidad son producto del debilitamiento de las instituciones, principalmente del Poder Ejecutivo, y la irrupción de los poderes fácticos que atentan contra la gobernabilidad y la democracia, poniendo en entredicho al estado de derecho. Reiteramos, la crisis política y económica en curso no podrá resolverse con la exclusión de la sociedad y los trabajadores. Al contrario, es probable que derive en un conflicto social, como consecuencia del vacío generado desde la misma cúpula de la estructura de poder y de la insensibilidad a las demandas y necesidades del pueblo.

Ante la encrucijada que enfrentamos, requerimos potencializar la lucha social de los trabajadores de la ciudad y el campo promoviendo un profundo debate de las ideas y de los proyectos, con la más amplia participación democrática y plural de todos y todas, sin exclusiones, para avanzar en la redefinición de un nuevo modelo de desarrollo de carácter estratégico con una visión de Estado. Es decir un nuevo pacto social para cambiar el rumbo económico y político del país. 

Debemos mantener la iniciativa para estar a la altura de los retos y desafíos que demanda la problemática social generada por la política neoliberal, construyamos una salida democrática a la actual crisis, a partir del interés mayoritario de los mexicanos, urge reencauzar las expectativas de todos los sectores de la sociedad a partir de nuevas formas de hacer política; con una ciudadanía activa y crítica; con un sindicalismo capaz de renovarse en la acción social, la solidaridad y el interés colectivo para ampliar los ámbitos de la deliberación pública; en la ética, el compromiso social de lo político y la congruencia entre el discurso y la acción, poniendo en el centro de la agenda nacional la cuestión social, el cuidado del medio ambiente, los salarios, el desempleo, la pobreza, la violencia, la falta de libertades, la violación de los derechos humanos y el combate a la corrupción, la impunidad, la desigualdad y la exclusión social.

Los trabajadores universitarios estamos comprometidos a redoblar esfuerzos para construir una fuerza política propia, capaz de enfrentar los retos y desafíos para transitar de nuestro ámbito local hacia uno más general, rescatando nuestra identidad sindical construida a lo largo de las últimas décadas, misma que está basada en la movilización, la congruencia y la propuesta política, la solidaridad, el internacionalismo y nuestra inserción en la vida política nacional en defensa de los intereses y derechos históricos de la clase obrera, prioricemos la lucha política de largo plazo, evitando el gremialismo y el pragmatismo, centremos nuestros esfuerzos en la constitución de una fuerza político social de carácter nacional que impulse la opción sindical democrática e independiente, así como el fortalecimiento de la universidad pública. 

Dado el abandono de la cultura, la educación y la investigación en nuestro país y la creciente dependencia científica y tecnológica, exigimos el aumento al presupuesto educativo con carácter progresivo y multianual, el impulso a los proyectos de investigación que se realizan en todos los centros de investigación y docencia. Demandamos el cumplimiento irrestricto del Artículo Tercero Constitucional a fin de fortalecer a la educación pública, gratuita, laica, científica y popular. Así como evitar el desvío de recursos públicos a hacia el sector educativo privado. Por lo que se hace indispensable redoblar los esfuerzos y las acciones del STUNAM para organizar la comunidad universitaria, principalmente a los académicos, en pos de la defensa real de sus derechos académico-laborales.

En el ámbito del sindicalismo nacional cobra mayor relevancia la lucha del STUNAM y de la UNT, apoyada en su proyecto de Reforma Social y Democrática del Estado; Asimismo impulsaremos la ampliación del Movimiento por la Soberanía hasta alcanzar la constitución de un Frente Social y Político Amplio, por la Equidad, la Democracia Parlamentaria, el Desarrollo y los Derechos Humanos, que refleje la pluralidad de los movimientos en lucha de nuestro país y que se pueda constituir en la base social de un Gobierno de Concertación Democrática, orientado hacia un nuevo Régimen Social y Democrático.

El Frente Social Amplio impulsará, a partir de la pluralidad, un compromiso unitario sin exclusiones de ninguna naturaleza, para desarrollar una lucha de carácter nacional con base en tres estrategias: movilización social, propuesta política y concertación democrática.

Para lo anterior será necesario promover una convocatoria de carácter nacional en el mes de septiembre para consensuar las bases mínimas indispensables para el funcionamiento común, la constitución de una plataforma programática unitaria para:

i) Replantearse una estrategia de articulación con diversas organizaciones, que parta de los alcances del Movimiento Nacional por la Soberanía Alimentaria, Energética, los Derechos de los Trabajadores y las Libertades Democráticas, y que se proponga su ampliación, que incluso plantee una reformulación de su identidad, a partir de los movimientos regionales;

ii) Un planteamiento programático sólido, producto de la discusión de alto nivel, que pueda promover y ampliar la perspectiva de un movimiento político a partir de la alianza con nuevos sectores que hasta ahora no participan en nuestro movimiento;

iii) Una estrategia de posicionamiento ante la opinión pública;

iv) Una estructura que de eficacia y continuidad a las estrategias de lucha;

v) Una estrategia de alianza y solidaridad con nuestros pares en el ámbito internacional; atendiendo al llamado que hacen los sindicatos europeos para la unidad en la acción.

Programa de Acción

vi) Impulsar los trabajos para la realización del Congreso Social hacia un nuevo Constituyente, los días 19, 20 y 21 de noviembre del 2010, en los marcos de la conmemoración del Centenario de la Revolución.

vii) Lo que queda del 2010 y el 2011 seguir acumulando fuerzas a nivel nacional manteniendo la lucha y movilización; continuar la labor de construcción de la Huelga Política General.

viii) Consolidar y fortalecer todos los referentes de coincidencia y convergencia nacional, teniendo el sustento de las masas movilizadas, con una dirección colectiva y orgánica, con una política de clase, un programa y una ruta de trabajo de largo alcance, abordando las coyunturas a partir de una discusión de fondo con el fin de construir los puentes de confianza y los acuerdos políticos necesarios para lograr la unidad de acción.

 

20 de agosto de 2010

 


 

Elementos por una Central Unitaria de Trabajadores

 

En la historia del movimiento obrero de nuestro país, la unidad entre distintos gremios y sindicatos ha sido una de las principales armas que los trabajadores han empuñado en su lucha contra el capital.

Aún con sus propias limitaciones, debido fundamentalmente a la influencia de ideologías pequeño burguesas, como el anarquismo que tendió la cama al reformismo y charrismo, podemos destacar esfuerzos unitarios históricos como la Confederación General de Trabajadores (CGT) en 1921, la Confederación Sindical Unitaria de México (CSUM) en 1929, el surgimiento y en sus inicios de la Confederación de Trabajadores de México (CTM) en el período 1936-1937, antes de aceptar su fusión con el Partido de la Revolución Mexicana (PRM) y, en las últimas dos décadas, el surgimiento de la Intersindical Primero de Mayo y del Frente Sindical Mexicano (FSM), como respuestas democráticas ante las centrales charras y neo charras.

Si bien es cierto que las importantes centrales de trabajadores surgen en períodos de algidez de lucha proletaria, no debemos dejar pasar la experiencia que han dejado, en el sentido de que, en lo fundamental, se constituyeron como centrales de coyuntura, sobre todo, en este último período, sin tener claro un contenido de clase que realmente encamine a la clase obrera en una lucha por sus propios intereses, no sujeta a las posiciones burguesas o pequeño burguesas, las cuales, históricamente, han mantenido al proletariado como apéndice de estas mismas, encaminándolo siempre a su sometimiento y derrota.

En esta década que termina, el protagonismo de las luchas del proletariado industrial estratégico, iniciado en Lázaro Cárdenas, Michoacán, con la insurrección proletaria del Puerto, la lucha del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) y la disidencia del Sindicato Único de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana (SUTERM), contra la privatización de la industria eléctrica, entre otras de no menor importancia, son la repuesta del proletariado ante una ofensiva anti-sindical que empezó a mostrar sus fauces en el régimen de Miguel de la Madrid, con la descapitalización de la Compañía Luz y Fuerza del Centro (CLyFC) y Comisión Federal de Electricidad (CFE); continuó con Carlos Salinas de Gortari, golpeteo al Sindicato Petrolero; y, con Vicente Fox, el mismo caso de Lázaro Cárdenas; y, que tiene su expresión propia de fascismo, con mayor violencia, en el régimen de Felipe Calderón, con el asesinato industrial en Pasta de Conchos, negación de la toma de nota de los Sindicatos Minero y Electricista, extinción de CLyFC, golpes a trabajadores de Mexicana de Aviación, mutilación de las pensiones, entre otras, abriendo nuevamente paso a la necesidad de crear un nuevo espacio unitario de los trabajadores que les permita, en una primera etapa, defenderse de esta ofensiva y posteriormente ser una herramienta del proletariado rumbo a su emancipación.

La situación de los trabajadores en la actualidad es alarmante. Sólo una mínima parte están sindicalizados, de los cuales, un porcentaje menor se agrupa en sindicatos democráticos y el resto están en las garras del sindicalismo blanco, corporativo y patronal.

Si sumamos que, a pesar de la heroica lucha del proletariado industrial estratégico, electricista minero y petrolero, la membresía ha sido mermada en sus sindicatos, como el caso del SME con más del 50% de su plantilla liquidada y el petrolero donde han disminuido sus agremiados, nos reafirma la crudeza del régimen, con este auténtico exterminio obrero; sin mencionar que hoy la mayor parte de empleos que “cacarea” el régimen son eventuales, en situaciones de precariedad y sin prestaciones de ley, que presenta un cuadro de la necesidad que los sindicatos tienen que dar una lucha de mucha mayor envergadura de la que están sosteniendo en estos momentos.

En su lucha contra el capital, la clase obrera se dota de herramientas para su defensa, en una primera instancia sindicatos y, posteriormente, una vez que su ideología, el marxismo-leninismo, va prendiendo en ella, se dota de herramientas ofensivas que la preparan para el asalto al cielo burgués, con su Partido Comunista al frente, y que se complementan con otras que tienen carácter defensivo, pero que en su esencia son gérmenes de poder obrero, consejos obreros o soviets, en los cuales el proletariado mexicano tiene una experiencia reciente, con el caso de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO).

¿Qué queremos decir con esto? Que los sindicatos en esencia son organizaciones que sirven al proletariado para negociar el precio de su fuerza de trabajo con el capitalista, como en estos momentos el SME y el Sindicato Minero, los cuales buscan el respeto de sus Contratos Colectivos de Trabajo y sus tomas de nota, pero, al mismo tiempo, son escuelas de lucha de clases que van despertando el instinto de clase en los obreros, como es el caso de la convocatoria que hizo el SME a la Asamblea Nacional de la Resistencia Popular y la concreción del Pacto Minero Electricista, es decir, aunque las luchas de estos importantes bastiones de la clase obrera en la actualidad se enmarcan únicamente a beneficiar a sus agremiados, instintivamente, éstos ven que, aunque logren sus objetivos, el régimen no claudicará en su intento de aplastarlos, entonces, es a través de los sindicatos, que se abre paso la idea de tener herramientas más fuertes que le permitan a la clase obrera tener mejores condiciones de existencia, sea en los marcos de este sistema o como herramientas de emancipación.

La necesidad de una nueva Central de Trabajadores que tenga como principal tarea unificar las luchas existentes del proletariado por defensa de sus Contratos Colectivos y por democratizarles o crearles donde no existan, es la principal tarea del movimiento obrero actual. Algunos dirán ¿Por qué la necesidad de ésta? Si ésta puede llegar con las propias luchas que cada quien realiza en su sindicato. Incluso, llegan a decir, que los espacios ya se están creando en distintos referentes de unidad, por la sencilla razón de que los pactos y referentes que se han creado y que están limitados desde el momento que restringen sus convocatorias a ciertos referentes o sindicatos, solamente, y hacen vacío a otros que ya existen o incluso convocan al suyo propio bajo el mezquino argumento de que las fuerzas no hacen lo que yo digo, por eso yo convoco a mi espacio, donde si se hace lo que yo digo.

Otros dirán, no dejemos que los obreros se unifiquen ¿Para qué? Si ya hay espacios donde pueden converger con otros sectores bajo mi dirección. Es en esto donde radica el error, los obreros y trabajadores comparten una problemática concreta de la lucha de clases, no debemos desdeñar la unidad con los otros sectores sino, precisamente, fortalecerla, dando un ejemplo de cómo hacerlo, sirviendo incluso como columna vertebral de un frente único, dando la importancia al papel esencial que los trabajadores juegan en la economía, no sólo del país, sino del mundo, incluso como base que son de las luchas de carácter superior, como es el caso de la Huelga General.

La oligarquía financiera no juega al protagonismo o sólo mis canicas, a la hora de golpear a los sindicatos se unifican en distintos niveles, los hemos visto recientemente con los golpes al SME y a los mineros, como los medios de comunicación, los tres Poderes y las cúpulas empresariales desatan campañas mediáticas en contra de ellos, los cercan y abren paso a la represión armada, si es así, entonces, por qué nosotros, como trabajadores, tenemos tantas limitaciones para unificarnos.

Se puede decir que ya estamos unificados, que ya nos apoyamos, incluso monetariamente. Pero la unificación no sólo es de palabra, ni de discursos, se necesita organización, además, aunque haya apoyo monetario, la oligarquía teme más ver en las calles a diferentes gremios con las mismas consignas y realizando acciones conjuntas cotidianamente, que a un gremio que prolonga su resistencia desgastando su propia fuerza, esto quiere decir que el apoyo no está mal, claro que no, es el alma de la unidad, lo que está mal es pensar que con esto es suficiente, y por más difícil que parezca llegar a acuerdos para organizarnos, ceder bajo un bien mayor, es vital tanto en esta coyuntura de la lucha de clases, como en las batallas por venir.

La Central Sindical debe ser la tarea fundamental del movimiento obrero, ésta como alma de un frente único de todo el pueblo y como arma principal ante la cruenta ofensiva de la oligarquía, ya nuestros hermanos de clase europeos en sus Huelgas Generales han demostrado como sus poderosas centrales ponen en jaque a los explotadores. Por qué no hacer a un lado nuestra soberbia y llevar adelante esta tarea como una de las principales del período.


 

El FPR, proceso de Frente Único y nuevo gobierno en Oaxaca

 

Sobre la caracterización de la coyuntura actual y las perspectivas de la lucha de clases en el estado.

Etapa actual. (Julio-diciembre 2010).

En esta etapa hay casi un vacío de gobierno, el actual no tiene ya el interés de resolver los problemas que van surgiendo en el estado. 

El Tirano, Ulises Ruiz, a través de todos sus tentáculos, pretende atizar una serie de conflictos políticos y sociales, con la finalidad de entregar al nuevo gobierno un estado en ingobernabilidad.

Esta actitud del tirano, tiene dos objetivos: por un lado, distraer al movimiento de masas, para que éste se concentre más en la solución de estos conflictos y no en los objetivos políticos principales: cárcel al tirano y cómplices, auditoría, etc., y, por el otro, presionar al nuevo gobierno a pactar una entrega-recepción favorable al tirano, ya que en todos los conflictos el PRI es parte.

El nuevo gobierno, no asume todavía el control del poder, y está buscando presionar para que todos los males sean cargados hacia la responsabilidad del tirano, y Gabino pueda deslindarse de toda responsabilidad, incluso de los problemas que no pueda resolver en el marco de los primeros meses de su gobierno.

Por su parte, al interior del movimiento, esta etapa es de definiciones importantes, sobre todo podrían definirse dos tendencias fundamentales: la parte más progresista y revolucionaria contra la tendencia conciliadora.

Estas dos tendencias podrán distinguirse si se observan las actitudes que se van asumiendo frente a un conjunto de temas: 

? Actitud ante nuevo gobierno. 

? Métodos de lucha. 

? Necesidad o no del Frente Único (FU) y ruta de Convención Estatal Democrática.

En perspectiva. (Diciembre 2010-enero 2011 en adelante). 

Para este período, ya se observarán con mayor nitidez los primeros pasos del nuevo gobierno, y, sobre todo, la tendencia política bajo la que gobernará Gabino Cué estará conformada ya en el gabinete. 

¿Cuáles serán las características principales de la política aplicada por el nuevo régimen? Sólo hay de dos: socialdemócrata y populista o más tendiente a la derecha. 

Dentro del movimiento ya no habrá dudas sobre la delimitación de los dos campos: 

1. Conciliadores, quienes hablarán de un cogobierno, de colaboracionismo servil y defensa a ultranza del nuevo régimen. 

2. Tendencia progresista, democrática y revolucionaria, con quienes hay que mantener la ruta de la nueva constituyente, del Frente Único, de la Huelga Política General (HPG), de una serie de propuestas alternativas al programa de gobierno y de oposición antifascista y antiimperialista en general. Combinando correctamente la movilización con la negociación.

 

SOBRE EL FRENTE ÚNICO.

En cuanto al Frente Único, en el proceso hay una serie de temas que tienen que irse resolviendo, se mencionan al menos los principales y que el FPR debe delimitar algunos elementos específicos para desarrollar en cada uno de ellos.

FOSDI.

Este espacio, sufrirá los mayores estragos del reacomodo de las fuerzas políticas en el estado, ya que varias fuerzas, que aquí coexisten, empezarán a generar una serie de discusiones acerca de la necesidad de colaborar con este nuevo régimen. 

Por lo que existe una alta posibilidad que el FOSDI no considere la movilización como forma central de lucha, pugnarán para que se de un giro importante, para darle prioridad a la lucha parlamentaria, a la lucha legal y desde la institucionalidad burguesa, al más puro estilo socialdemócrata. Retomando el tema del debate público en la prensa burguesa, la realización de foros, etc.

¿Cuál debe ser la actitud del FPR ante este escenario? 

Sin duda que, siendo un espacio de aglutinación de fuerzas, éste debe mantenerse y el FPR continuar en ella, manteniendo el debate, aprovechando la lucha legal, profundizando la lucha ideológica, no desaprovechando ninguna posibilidad de jalonarlos hacia la ruta de acumulación de fuerzas y hacia la movilización de masas, colocando nuevas consignas, principalmente de carácter político. (Por ejemplo: Ley de Participación Ciudadana, que amplíe los derechos políticos de las masas, implementando, el plebiscito, referéndum, revocación de mandato, exigida mediante la movilización, o recursos para el campo oaxaqueño, exigidos mediante una movilización generalizada de campesinos en el estado, etc.)

Iniciativa ciudadana.

Este espacio, es sobre todo un espacio de debate ideológico, al que hay que ir con nuestra misma política, insistiendo en fijar posicionamientos concretos de oposición a una serie de actitudes y medidas del gobierno actual y el venidero que afecten los intereses del pueblo.

Coordinadora de pueblos.

Esta es la instancia que tiene más posibilidades de mantener movilizado a los contingentes, sobre todo aquellos pueblos que enfrentan proyectos estratégicos, como los proyectos mineros, la presa “El Paso de la Reina”, el Corredor Eólico, entre otros. Ya que el contenido de su lucha es esencialmente antiimperialista, por tanto, el nuevo régimen no será capaz de resolver sus demandas.

II Encuentro de Pueblos- Convención Estatal Democrática- Nueva Constituyente- Nueva Constitución. 

Esta debe ser la ruta central de nuestra táctica para el presente período. Cuidando combinar la movilización de masas mediante el levantamiento de un programa democrático-revolucionario del pueblo de Oaxaca, que confronte permanentemente con el programa populista o neoliberal del gobierno, al mismo tiempo que prepare y agite la necesidad de la Nueva Constituyente y la Nueva Constitución. 

Es importante también que en esta ruta se marque muy bien la identidad del movimiento democrático, progresista, revolucionario e independiente, ya que ahora una parte de la reacción (PRI), pasará a ser oposición al gobierno (al menos por un tiempo), y ésta querrá navegar ahora con esa bandera, confrontando al nuevo gobierno y confundiendo a las masas populares.

Frente Único Parlamentario.

Esta parte de nuestra táctica, la debemos construir, no sólo desde la diputación de nuestra camarada, sino desde el cabildeo como organización, y desde el movimiento amplio, ya que el FU parlamentario, va a ir teniendo diversas necesidades y formas; se vislumbra que cobrará mayor fuerza después de la toma de posesión y sobre todo cuando se decanten las posiciones de las fuerzas políticas en el parlamento ante las elecciones federales 2012. 

La perspectiva nacional en el trabajo de Frente Único.

Ha sido una limitación permanente del proceso unitario local, la desvinculación con la perspectiva nacional, por lo que en el próximo período nuestra labor diplomática debe poner atención a que vinculemos correctamente el proceso unitario local con la ruta del Congreso Social por la Nueva Constituyente en el corto plazo. 

 

SOBRE NUESTRA ACTITUD HACIA EL NUEVO GOBIERNO.

Sobre la actitud que hemos de asumir ante el nuevo gobierno, nuestro FPR tiene dos peligros ante sí de no reflexionar profundamente sobre las condiciones en que se ha de dar esta relación con el nuevo régimen, puede equivocar el camino. Estos dos peligros son: 

1. Por un lado, la conciliación, esto es una cuestión real que acosará a cada instante nuestra organización, dado que para un sector importante del movimiento de masas, la llegada de Gabino a la gubernatura es un cambio profundo para Oaxaca, esto naturalmente pude corroer parte de nuestra misma organización, y por lo tanto, podemos demeritar nuestra labor organizativa y el crecimiento del FPR. 

2. Por el otro, podemos caer en una actitud izquierdista en la relación con el gobierno, basándonos en un análisis simplista, en el sentido que este régimen es burgués, es reaccionario y, por lo tanto, debemos mantener una actitud de confrontación, de manera lineal, como si en el proceso electoral reciente nada hubiera pasado. Esta actitud por supuesto que sería igualmente incorrecta, ya que, si el régimen desarrolla una política populista nos puede aislar de las masas.

Por lo tanto debemos establecer los siguientes elementos en la relación con el nuevo gobierno: 

1. Mantenernos como una oposición consecuente ante el nuevo régimen, que en una primera etapa será complicado, pero conforme va aclarándose para las masas el papel y carácter del nuevo gobierno, podremos fortalecer la tendencia de oposición popular. 

2. Mantener una táctica de movilizaciones-negociación-movilización, levantando demandas políticas esencialmente (justicia, megaproyectos, persecución caciquil, etc.), las demandas económicas saldrán como consecuencia de la interlocución, a cada cierta etapa hay que organizar demostraciones de fuerza, en las fechas históricas y en las jornadas nacionales de lucha, también hacia las dependencias nacionales.

3. Hay que exigir que hacia nosotros y hacia el movimiento popular, la interlocución sea realmente de alto nivel.

 

SOBRE LA RUTA DE LA HUELGA POLÍTICA GENERAL.

La ruta a nivel nacional, será también un asidero para la movilización en el estado de las distintas fuerzas, por lo que desde el estado debemos apuntalar la ruta de la Huelga Política General.


 

Uruapan, Michoacán

Asamblea Estatal de la Resistencia

 

El pasado sábado 21 de agosto, se llevó a cabo una edición más de la Asamblea Estatal de la Resistencia Popular en la ciudad de Uruapan, Michoacán, misma que, en un ambiente de fraternidad, camaradería y unidad, se destacó la participación del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), división Tepuxtepec, Michoacán, así como la Sección 18 CNTE-SNTE y organizaciones de la Asociación de Trabajadores del Estado de Michoacán (ATEM), así como de organizaciones sociales de esta misma ciudad, destacándose en la bienvenida un representante del Partido Comunista de México (marxista-leninista) y del Frente Popular Revolucionario, quien argumentó la necesidad de consolidar el Frente Único contra  el capital y avanzar a la Huelga Política General, pues el capitalismo caduco y en agonía sólo será derribado por la fuerza insurreccional de la clase obrera, los campesinos pobres y conquistando  a las masas explotadas y oprimidas para la toma del poder y construir una sociedad comunista, que haga realidad la solución de todas la necesidades humanas.

En este sentido, la Asamblea de la Resistencia considera que no hay nada que festejar a 200 años de la Guerra de Independencia y 100 de la Revolución Mexicana, que por más que la gran oligarquía que domina este país festeje con champagne  sus 200 años de dominación, explotación y opresión, a la clase obrera y los trabajadores, esta Asamblea Estatal de la Resistencia une sus fuerzas a los arroyuelos de lucha obrera, campesina y popular que hará cimbrar  al régimen destacando las siguientes tareas:

1. Participación masiva de los sindicatos y organizaciones en la movilización del 1 de septiembre en repudio a la política represiva, así como de hambre y miseria de Calderón.

2. Fortalecer las caravanas convocadas por el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) y el Sindicato Nacional Minero Metalúrgico Siderúrgico y Similares de la República Mexicana (SNMMSSRM), que recorrerán el país del 10 al 14 de septiembre y en particular la de Michoacán saldrá de la ciudad portuaria e industrial de Lázaro Cárdenas que pasará por distintas comunidades y ciudades de este estado.

3. Preparar la próxima Asamblea de la Resistencia, que se llevará a cabo en la ciudad de Lázaro Cárdenas, preparar la nueva jornada de lucha en el marco de la Huelga General Europea con la consigna de que los ricos paguen la crisis, al mismo tiempo preparar nuestra participación en el Congreso Social hacia una Nueva Constituyente.

En síntesis, este avance en el Frente Único nos permitirá acumular fuerzas para acercar el día de la lucha en que la clase obrera y los trabajadores echemos a la basura este gobierno de la burguesía e implantemos uno dirigido por los trabajadores del campo y la ciudad y su Partido Comunista.

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