No. 329 del 16 de julio al 31 de agosto de 2009
En el frente electoral, la oligarquía y el imperialismo han
impuesto sus condiciones: si bajo el capitalismo se trata de vivir, cualquier
partido está obligado a obedecer la dictadura de la oligarquía. El PAN, el
PRD-Chucho, el PANAL y el PSD lo viven perdiendo. El PRI y el PVEM lo viven
ganando ahora y esperándose de ellos un mayor compromiso antiproletario y
antipopular con la oligarquía.
La respuesta de cada cual ha sido inmediata: Calderón despide a Germán Martínez de la presidencia del PAN y tiende la mano al PRI, que junto al PVEM serán mayoría parlamentaria en la Cámara de Diputados Federal; Beatriz Paredes ofrece cogobierno en lo que no desgaste al PRI rumbo al 2012; Los Chuchos, en un lance ridículo inicial, se aprestaban a cortar la cabeza de traidores, a sabiendas de que en su propia tribu los hay e inmediatamente después, con ayuda de Manuel Camacho Solís, Leonel Godoy, Amalia García y Marcelo Ebrard, entre otros, en un viraje ciertamente convenenciero, pero correcto, llaman a la unidad interna del PRD, a la reconstrucción del FAP, a una amplia alianza electoral y social y a un reposicionamiento del conjunto de la socialdemocracia electoral. Ahora falta conocer la actitud, que en este escenario tomarán las tendencias lópezobradoristas y el propio López Obrador (no olvidemos que el PT ya ha tenido un desliz pro priísta en Nuevo León y ha llevado a un salinista –Adolfo Oribe- a la Asamblea Legislativa del D. F.). La táctica que se impulsó para ganar la Delegación de Iztapalapa en el D. F. por estos sectores, ha sido la correcta en el terreno electoral y ello, abre posibilidades tanto para trabajar por la liberación nacional como por la revolución proletaria al haberle apostado, no a la consolidación de las instituciones burguesas sino a la rebeldía, la combatividad y la organización de las masas.
Pero el imperialismo, la oligarquía financiera y particularmente el PAN y el PRI, tienen cuantas pendientes con la clase obrera y nuestro pueblo. Han pretendido que la crisis la paguemos los trabajadores y la crisis sigue ahí, se ahonda más. Y ahora, PRI y PAN no podrán acusarse uno al otro de esta miserable perspectiva pues el tinglado electoral oligárquico burgués los ha puesto en la obligación de obedecer el mandato de los monopolios y de aplastar juntos, con el concurso del PVEM y el PANAL, desde el Gobierno y el Parlamento, las aspiraciones de mejores condiciones de vida, de trabajo y estudio del proletariado y las amplias masas populares pues, la crisis económica no les permite, ni siquiera maniobras, para engañar con algunas migajas. La oligarquía, cual vampiros, quiere y exige más ganancias y no quita el dedo del renglón en cuanto en cuanto a sus contrarreformas estructurales y su salida fascista.
Llegó pues la hora de la independencia política, ideológica y orgánica del proletariado, los campesinos pobres y las amplias masas populares respecto de todas y cada una de las fracciones burguesas y pequeñoburguesas empujando la revolución proletaria y la dictadura del proletariado.
Ha tocado a la puerta la necesidad de profundizar la ruptura entre los dos polos antagónicos e irreconciliables en la vida económica, política y social de nuestro país: Revolución Socialista de todo el pueblo bajo la dirección proletaria o dictadura capitalista-imperialista bajo la hegemonía de la oligarquía financiera. Un término medio entre ambos polos, no sólo es utópico, reformista y oportunista sino hasta reaccionario y fascista. Puede, dar pie a un escenario similar al que experimentan todos los imperialistas, los socialimperialistas y social pacifistas en Honduras.
Y sin embargo, tal parece, que entre las filas de nuestro movimiento proletario y popular se ha producido un cierto desconcierto. Como que manteníamos esperanzas e ilusiones en que por la vía electoral y pacífica se darían cambios en nuestro favor y ahora estamos a la expectativa de que se hace desde el parlamento.
Por el contrario, los resultados del 5 de julio, confirman plenamente la verdad revolucionaria de que sólo el pueblo salva al pueblo, de que la emancipación de la clase obrera será obra de la clase obrera misma. Como ahora lo hacen, por ejemplo, los proletarios mineros que enfrentan la ofensiva de los esquiroles, la patronal y el Gobierno con la huelga, con la solidaridad clasista y con la incorporación de nuevas secciones a su sindicato.
Es hora pues, de avanzar hacia el Paro Cívico Nacional del 1° de septiembre y hacia la toma de la Ciudad de México el 4 de diciembre empujando la huelga política nacional de masas y el frente único de todo el pueblo por la revolución proletaria. Que el 2010 y el 2012 nos encuentren sin confianza en ninguna fracción burguesa o pequeñoburguesa por el contrario construyendo trincheras y barricadas para dar al traste con la explotación del capital sobre el trabajo y por la liberación y la emancipación de los explotados y oprimidos.
Así está la lucha de clases del proletariado y los pueblos por estos días. |